¿Cómo podría explicarlo con palabras?
Es como si cuatro “t” se lanzaran desde lo alto de una pared sobre una “m” elástica y simularan andar hacia arriba por la misma pared al salir rebotados.
Imagínense una “y” colgada del techo que alargara su rabito hacia abajo y que, agarrados de él, dos “t” ejecutaran una preciosa danza de amor.
Piensen en una “x”, una “k” y una “i” (fíjense en la nariz de payaso de la “i”) haciendo reír al respetable a base de parodiar con desenfreno el propio espectáculo del que participan.
Una “t” sobre otra “t” sobre otra “t” haciendo equilibrio y, no contentas con eso, saltando al unísono a la comba.
Tachán, tachán… Una “l” toma carrerilla, salta, en el aire se dobla como una “c” y pasa en esa postura por dentro de una “O”: ¡Mag-níficooo!
Y un montón de corcheas, semifusas y negras bailando en corro durante todo el tiempo.
Más o menos.