Las aventuras de Sombradoble (2)
31 Enero, 2007Dejen que les hable del compañero Nubepequeña. Vino hace un año, y la primera impresión es que parece pijo, aunque en realidad lo es. Procede de la tribu india de los arapijoes, de Villa Arkansas de Arriba. Como todo el mundo sabe, los miembros de esta tribu siempre van engominaos con resina de arce, disecan lagartijas y se las pegan en el pecho y llevan jerseys con coderas de piel de castor. Antes domaban búfalos, ahora conducen un cuatro por cuatro (sin montura). Nubepequeña se llama así porque cuando nació un águila de las llanuras se le cagó en toda la cabeza. Pero cuando los indios miraron hacia arriba el águila se había ido y sólo vieron una nubecilla. En realidad está bien, porque podría haberse llamado “Churrete celestial” o “Pajarraco de mierda” que es lo que gritó su tío abuelo. Por lo tanto, que no se queje. Circula una leyenda que dice que se llama así porque siempre se pide de café una nube pequeña por las mañanas, pero qué va, no creo que sea por eso.
Le gusta la Semana Santa más que a un tonto un lápiz, y como es pijo, su imagen favorita es… el Rico. ¡De cajón, cómo si no! Aparte de eso, así en plan santos le gusta San Sebastián, ese mártir muerto a flechazos. Claro, como es indio… Es el más ligón de la reserva, y su compañera Pocahontas está secretamente enamorada de él, pero él la flagela con el látigo de su indiferencia, lo cual no hace más que avivar el amor salvaje de ella. Su afición favorita es la caza deportiva del sexo débil. Digo deportiva porque es como los pescadores buenos: las pesca y luego las suelta. Tendrían que verlo en acción, cubata en mano, imperturbable mientras ellas se tiran a sus pies. Sin despeinarse. Es un castigador de la pradera. Un fistro del sábado noche. Él es… Nubepequeña.