Las aventuras de Sombradoble (7)

Un día Mixtoaceite trajo a su mini-yo. Balanceaba las piernas, arrugaba la minilata de cocacola, leía el miniperiódico, contestaba a su minimóvil y por supuesto, se ponía el dedo meñique en la comisura de los labios, todo al mismo tiempo que lo hacía su versión estándar. De pronto, entró en el bar una tía buenísima, y sin que nadie se lo pidiera, el mini-yo dijo:

-Quiero teta.

Entonces Mixtoaceite le arreó una tremenda colleja, lo que hizo al mini-yo expulsar un minibocado de mixto aceite sobre la misma cara de Sombradoble.

SD: ¡Joder, a ver si apuntas bien! -dijo Sombradoble retirándose los trocitos.

El mini-yo tosió con los ojos vidriosos y luego miró neutramente a su estándar, mientras Mixtoaceite negaba con la cabeza y se mordía el labio inferior.

MA: Te tengo dicho que te retengas. A ver si no te voy a sacar más.

El mini-yo extendió su índice hacia arriba y estuvo a punto de decir algo, pero replegó su dedo y calló.

3 comentarios para “Las aventuras de Sombradoble (7)”

  1. Joan Dice:

    Sombradoble debe continuar.

  2. e-catarsis Dice:

    …he pasado por aqui por recomendación de Joan…

    ¿continuará?

    Saludos

  3. deslenguado Dice:

    Sí, hay algunas entregas más. Está usted en su casa :-)

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